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Así, teniendo en cuenta las características de las personas con TEA, y el análisis del puesto de trabajo, es posible establecer una serie de recomendaciones sobre adaptaciones de carácter laboral para que el desarrollo de la actividad profesional en la persona con TEA sea posible, siempre de acuerdo a sus características individuales y capacidades.
Para facilitar que la persona con TEA comprenda la finalidad de la tarea que va a realizar, es importante informar sobre la secuencia de actividades, para que conozcan en todo momento lo que deben hacer y que actividad va a ser la inmediatamente posterior a la que están realizando. También es importante que se le enseñe la secuencia completa de la actividad, para que conozcan, en que momento están y en que momento finaliza completamente la actividad. Es recomendable igualmente estructurar los tiempos y los espacios de trabajo con apoyos visuales, que les facilite la comprensión y les ayude a ubicarse. Las instrucciones que se les den deben ser claras, concretas y concisas, de manera que a la persona con TEA le resulten sencillas de comprender. Se requiere evitar los cambios en la rutina laboral diaria estableciendo estrategias de anticipación de cambios y de comprensión de los mismos, así como la sobreestimulación sensorial y los excesivos requerimientos sociales en su actividad diaria.
Es muy importante la vía sensorial por la que se presenta la información a las personas con TEA, ya que procesan mejor por vía visual (material escrito), que por vía auditiva (comunicación oral).
Todas estas recomendaciones son básicas, ya que por difícil que resulte de comprender, cualquier sutil cambio en la rutina diaria, puede ser un factor de alteración y frustración para la persona con TEA, dificultándole la continuidad de su actividad.
Evidentemente, dicho desempeño profesional, no podría darse sin la figura del personal de apoyo (preparador laboral o acompañante laboral). Se trata del complemento necesario que requiere la persona con TEA para el desarrollo de su actividad. El citado apoyo varía en intensidad y frecuencia, en función de las capacidades de cada persona, y es un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de realizar la valoración funcional tanto del futuro trabajador como del puesto de trabajo, ya que éste apoyo va a influir en la ubicación definitiva de una persona con TEA en una actividad ocupacional concreta.
Podríamos enumerar las principales claves en las que hemos de basar los procesos de integración laboral con los usuarios con TEA:
- Adecuación de las condiciones personales (ratio, perfil y función de formadores y acompañantes laborales...).
- Estabilidad de las unidades de apoyo a la integración laboral y la necesidad de que estas estén coordinadas con el resto de programas en los que participe la persona con TEA.
- Evitar la sobreestimulación en los espacios de trabajo y los puestos que requieran altas exigencias socio-comunicativas.
- Utilización de claves visuales que ayuden a comprender el espacio y el tiempo, y a predecir cambios en el entorno laboral.
- Estructuración de los tiempos de trabajo.
- Adaptación de espacios de trabajo.
- Adaptación de las tareas y actividades.
- Adaptación de programas de formación.Potenciar diferentes tipos de relación laboral con las empresas y contemplar la posibilidad tanto de realizar contratos a tiempo parcial como de adecuar el salario al rendimiento.
- Posibilidad de programas de prácticas o formación previa en las empresas.
- Diseño de puestos de trabajo configurados con las tareas que mejor se adecuen a las capacidades de la persona.
- Concebir la posibilidad del apoyo natural como un complemento (más que un sustituto).
- Oportunidades de ocio y participación en eventos sociales promovidos por la empresa.
- Sistemas de incentivos y refuerzos al trabajo.
En la mayoría de los casos, compatibilizar la jornada laboral con programas de atención específica en Centro de Día y Servicio de Vivienda. - Jornadas parciales adaptadas. |