Las personas con TEA ante la actividad laboral
Las personas con Trastorno del Espectro Autista, presentan un conjunto de potencialidades, que pueden resultar muy útiles para el desempeño de actividades profesionales de cara a la integración laboral.

Así, hay personas con autismo que destacan en habilidades de cálculo y memoria numérica, otras en capacidades relacionadas con tareas mecánicas y repetitivas, algunas son muy meticulosas y son capaces de atender a detalles mínimos, otras destacan en habilidades visoespaciales… En general, se trata de personas con un alto grado de implicación y compromiso en el desarrollo de la actividad que desempeñan.

Por otro lado, dadas las dificultades para generalizar la información que les llega por diferentes entornos y su variable capacidad de concentración y atención, estas personas necesitan un entorno previsible, con alto grado de estructuración y capaz de dotarles de anticipación, comprensión y seguimiento de las tareas.

Existe una amplia variabilidad en cuanto a capacidades y potencialidades de las personas con TEA. Así por ejemplo, las personas con Síndrome de Asperger y autismo de alto funcionamiento, a pesar de tener presentes algunas de las dificultades antes mencionadas, pueden ser muy capaces de desarrollar actividades laborales variadas, aunque requieran de apoyo para compensar sus dificultades.

Los estudios referidos a las personas con TEA en la edad adulta son muy escasos. La temática principal ha estado centrada en el estudio de las características psicológicas y de comportamiento y sobre todo, estudios sobre hipótesis acerca de las posibles causas del trastorno. Estos estudios y los manuales de diagnóstico, permiten explicar las características en cuanto a síntomas que configuran, en líneas generales, los trastornos del espectro autista.

Las personas con TEA presentan formas no convencionales de relacionarse: tienen un lenguaje poco comunicativo. Sus habilidades sociales y todos aquellos elementos corporales que son propios de la comunicación no verbal en situaciones de interacción, están alterados, por ejemplo, rigidez en la postura del cuerpo, no orientación hacia la persona con la que se interactúa, miradas escasas a la cara del interlocutor, etc…

Todas estas alteraciones, a pesar de estar presentes a lo largo de toda su vida, gracias a los programas de intervención se flexibilizan, permitiendo a las personas con autismo poder desarrollar un estilo de vida “normalizado”, en cuanto a la participación en actividades de ocio, el desarrollo de vida laboral, etc.

En este sentido y de cara a la integración laboral de las personas con TEA es necesario analizar de manera muy detallada las características y posibilidades de la persona para el desarrollo de una tarea, ya que a pesar de tener aptitudes variadas, tienen perfiles laborales muy concretos y con posibilidades de desarrollo profesional en puestos con unas características determinadas.

En primer lugar, es preciso presentar de manera detallada las características psicológicas de las personas con TEA, con la finalidad de poder comprender mejor aspectos típicos de su comportamiento. En general, las personas que presentan un trastorno del espectro autista tienen dificultades en las habilidades de comunicación, tanto verbal como no verbal, les cuesta establecer relaciones sociales, iniciar conversaciones, etc.., hasta el punto de que actos tan sencillos como saludar al llegar a un lugar o despedirse al marcharse, resulte sumamente complejo, puesto que les cuesta entender el valor social de estos sencillos comportamientos.

También es importante destacar que el autismo trae consigo alteraciones en la percepción sensorial. Ruidos mínimos pueden resultarles incómodos, pueden tener alterada la percepción del dolor, etc.