|
La falta de reconocimiento del autismo como discapacidad específica, hace que resulte difícil el conocimiento de la realidad en la que se encuentran las personas con autismo y sus familias, el análisis cuantitativo y cualitativo, las investigaciones sobre causas y consecuencias, las perspectivas de futuro y la planificación adecuada de los servicios que precisan.
En este contexto, y en el ámbito regional, con el objetivo de disponer de datos estadísticos reales sobre las personas con discapacidad en Castilla y León, que permitan acometer una adecuada planificación de recursos y servicios, surgió en el 2005 la propuesta de colaboración de la Dirección General de Estadística de la Consejería de Hacienda de la Junta de Castilla y León, dirigida al CERMI CyL, de cara a la elaboración de un Estudio Estadístico sobre la Discapacidad en la comunidad, dentro del Plan Estadístico Regional 2006-2009. El CERMI CyL elevó una propuesta a la Dirección General de Estadística, previamente consensuada por las Federaciones de Discapacidad, relativa a la Clasificación de la Discapacidad, sobre la base de la nueva “Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud” de la OMS, y según las clasificaciones manejadas actualmente por el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, (EE.UU) y el Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Esta propuesta clasificatoria de la discapacidad, ha supuesto un importante esfuerzo de acercamiento conceptual por parte del tejido asociativo. Partiendo de esta clasificación, que facilitará el hecho de que las personas con TEA aparezcan en las estadísticas y por ende, sea posible planificar los recursos que precisan, los usuarios con autismo quedan englobados dentro de la Discapacidad Psíquica, en un apartado específico de “Trastornos del Espectro Autista”, dentro del cual se incluyen: - Autismo
- Síndrome de Asperger
- Síndrome de Rett
- Síndrome Desintegrativo Infantil
- Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado.
Esperamos que esta propuesta en breve se lleve a buen término y podamos disponer así de datos reales en nuestra comunidad que permitan profundizar, valorar y planificar la situación de las personas con TEA. Sería deseable que esta iniciativa se pueda extender a otras comunidades, de modo que sea posible un conocimiento de la realidad en todo el territorio nacional, de forma que se puedan realizar estudios comparativos significativos sobre el autismo en relación a otras discapacidades en diferentes Comunidades Autónomas. Los Trastornos del Espectro Autista, en el actual marco de referencia, están incluidos dentro de la discapacidad intelectual. Este desacierto provoca que se sigan planteando dispositivos y recursos a partir de supuestos y necesidades requeridas por un grupo, el de la discapacidad intelectual, con el que no comparte exactamente necesidades. El reconocimiento del autismo como una discapacidad específica, de acuerdo con las clasificaciones reconocidas a nivel internacional, es básico porque la falta de reconocimiento supone la distorsión de la perspectiva desde la cual se planifican los diferentes servicios. |